La noche de los tiempos

[Tú eres el universo, expresándose así mismo como un humano por un corto espacio de tiempo, de Eckhart Tolle] 

 

Siempre presumo de que no me gusta atarme a la amistad eterna y salvo contadas momentos de soledad, funciona. Así, me veo caminando juntos a dos grandes tipos a los que nos une el ansia de la vida, la fotografía y el ansia de aventura. No vamos camino del cañon del Colorado ni cruzamos Atacama, pero a veces los pequeños pasos son los más grandes. 

Ancestros que alumbraron el mundo

Hace días, escuchaba en el FTCMérida a Prometeo anciano preguntarle al Prometeo joven el motivo para dotar del fuego al ser humano. No los hay, es un error. Es increíble que el los hijos de los hijos de los hijos del hombre que fuimos hace milenios acaben consiguiendo hacer turismo junto a sus ancestros. La vida en general es una suma de casualidades de una bestialidad insoportable. Todo esto que nos rodea no está preparado para nosotros, hemos sido una consecuencia de las circunstancias. 

Que maravillosa es la ignorancia y el desconocimiento —le digo a José, que lleva décadas contemplando el espacio.

Qué cierto es

No lo conozco y es un placer supremo llegar al Dolmen de Lácara, rodearlo, subir hasta el monticulo y recorrer su pasillo como un rito de iniciación. Casi olvido el motivo por el que estoy aquí y apenas preparo el material fotográfico, mientras un dron nos graba desde los alrededores y pienso en los tiros funerarios acontecidos en tan mágico lugar. Las imágenes son espectaculares. Y el atardecer. Incluso el respeto a la oscuridad incipiente. 

 

Teniendo en cuenta mi lectura y que un vaso se ha movido antes de salir de casa, no, no es mi mejor momento. Ando leyendo La Señal, un repaso descarado del francés Chattam a los entresijos de It de Stephen King: niños, alcantarillado y una fuerza suprema. Recordemos que It no es otra cosa que una fuerza ancestral llegada a la tierra en tiempos inmemorables. Curiosamente, La Señal aborda un tema que desde hace semanas me inquieta, debido a que varios murciélagos aparecieron muertos en mi patio. Tras buscar si habían criado en mi propiedad, alguien me hablo del 5G. Así es, la tecnología que es capaz de acabar con el vuelo de una bandada de pájaros desorientados por su fuerza. 

En este caso, la potente tecnología de la novela de Chattam involucra y despierta a nuestros antepasados. La naturaleza cobra fuerza, como un personaje más, formando un Thriller increíble en torno al misterio de las brujas de Salem. No puedo dejar de recordarlo mientras recorremos la estancia funeraria fechada en más de 5000 años del tiempo que nos une. De la gran sala nos separa un atrio y dos antecámaras, apenas iluminada por nuestras pequeñas linternas. La via láctea comienza a florecer sobre nuestra cabezas y es hora de comenzar a cazar de la manera más sana de todas. 

La vida está en los libros

                                                          Dolmen de Lácara, fotografía de Mario Quintana, 2019        

Desde que José Guijarro de Astroturismo por Extremadura me guía en la contemplación astronómica, mi vida ha cambiado en dos aspectos: mi vista se ha acostumbrado a distinguir el doble de estrellas que antes y me obliga a cenar sentado a una piedra, con la única compañía de la conversación y la noche. El cómodo ser humano del s.XXI apenas sale al campo, se ha perdido la destreza del ser humano a sobrevivir en su hábitat inicial. Se me hace la boca de agua de pensar la cantidad de historia enterrada que habrá en la dehesa, sin percatarnos que bajo nuestros pies, centenares de cadáveres esperan su turno para ser incluidos en la literatura.

Ojalá nunca sea posible, señal de que el campo seguiría siendo lo que debe ser. 

Una buena herramienta es el Atlas de las constelaciones, una fabulosa edición que tenemos en La Selva Dentro editado por mis adorados editores de Errata Naturae. Libro en mano, brújula y unos buenos binoculares son el ingrediente perfecto para una noche de verano. Pero como todo, lo maravilloso es ponerse en manos de expertos. Desde Astroturismo por Extremadura, es posible viajar con destreza por el espacio y sorprenderte al encontrar en tus pupilas por primera vez a dos grandes desconocidos: Júpiter y Saturno. Sus noches de contemplación son mi gran descubrimiento del verano.

La noche se nos echa encima y es hora de la fotografía del universo. Mi cámara es una Canon 60D y uso el Canon Pancake 24mm, que lejos de ser el mejor, da resultado (abajo enlazo el material fotográfico). La larga exposición es una de las grandes obsesiones de los fotógrafos aficionados, aunque he de decir que nunca la había practicado. Mi obsesión siempre ha sido el retrato, por ello, convenzo a mis acompañantes a tomarnos alguna con la via láctea de fondo. Una comunión con el entorno, aunque de los tres, seré el que peores retratos realice. Eso sí, la imaginación corre de mi parte, por lo que ante cualquier ruido del bosque los incito a imaginar que es cualquier peligro inminente. 

                                                           Fotografía de José Guijarro, 2019.

Más allá de Orión

Mis ojos comienzan a contemplar otras galaxias a simple vista, como Andrómeda. La situación más lejana que el ojo humano puede contemplar en la inmensa oscuridad. Somos la última muñeca de una Matriuska. Abrimos el espacio, en su interior la Via Láctea, en sus tripas el sistema solar y ahí, nosotros, cámara en mano intentando entender lo imposible, mientras un niño se remueve en nuestro interior, negándose a escapar. 

La noche de los tiempos, dolmen de Lácara y via láctea. Fotografía de Mario Quintana, 2019.

No es una gran fotografía, pero sí de las mejores que he podido hacer en mi vida. No ha que olvidar que las imágenes no son más que recuerdos del momento vivido. La mitología nos hace dichosos y en este caso, lo incomprensible es tratado como el rastro de leche dejado por el pecho de la diosa Hera. 

Dolmen, Fotografía de Mario Quintana, 2019.

Desandamos el camino con ganas de volver a retarnos frente al cielo, rumbo a la ciudad. A veces me pregunto qué golpe del destino necesita la juventud para no perderla entre los dedos a base de salidas nocturnas poco saludables. Incluso me culpo, de haber perdido la vida buscándola en los lugares equivocados. 

Pero, a veces, a uno lo salvan los libros.

La Selva Dentro

Pocos lo saben, pero en inicio, la Selva Dentro nació en 2017 como una web de viajes y fotografía con una decisión personal: haz lo que te emociona. A veces, por locura, vivo momentos increíbles que me gustaría compartir con todos vosotros. Desde hace algo más de un año, La Selva Dentro Librería está a vuestra disposición. Ni que decir tiene que podéis venir a por cualquier libro que os recomiende. Si queréis un envío online, podéis rellenar el formulario PINCHA AQUI.

Os invito a seguir a Astroturismo por Extremadura y al fotografo José Luis Castaño:

Mi equipo fotográfico.

Canon 60d, Canon G9 MARK II, Canon Pancake, Linterna Táctica, Canon 430 EXIII

Si quiere seguir leyendo, te mostraré los Bufones de Pría. 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *