La verdadera historia de la bruja coruja

Coruja es uno de los nombres que se le da a la lechuza, un ave del orden de las estrigiformes y del género Strix, animal agorero, nocturno y asociado a las brujas desde tiempos antiguos.

Posiblemente uno de los seres más antiguos y versátiles que podemos encontrar sea Lilith, un personaje que sirve como bruja, como demonio y hasta como vampiro. 

Su primera presencia la encontramos en el poema de Gilgamesh, un antiguo texto literario mesopotámico que reúne gran parte de su mitología. 

Los sumerios la representaban como una especie de mujer pájaro con patas y garras de lechuza, de pie entre un par de chacales, y a sus lados dos lechuzas, sus pájaros sagrados. Una escultura que data del 2000 a.C., se puede contemplar actualmente en el Museo Británico.

I.

British Museum (foto de la autora).

Lilith, conocida como la «reina de la noche», es un demonio femenino de la religión hebrea a la que se atribuye el robo de niños de corta edad, a los que se lleva de su cuna por la noche.

Lilith es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico y se le considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Según la leyenda (que no aparece en la Biblia), abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al mar Rojo, uniéndose allí con Samael o Satanás, que llegó a ser su amante, y con otros demonios.

La única mención en la Biblia de dicha criatura aparece en Isaías 34:14. En la Biblia de Jerusalén el pasaje se traduce como: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso». En la Vulgata se tradujo por Lamia. Otras versiones traducen el término como «criatura nocturna» o «lechuza».

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Más adelante los asirios y babilonios la asimilan como un demonio alado. Esta figura influiría en las culturas hebreas antiguas, quienes representaron a Lilith como espíritu nocturno o demonio femenino, una idea que se extendería hasta Grecia asumiendo el nombre de Lamia.

La relación entre lechuzas y hechiceras es ya un hecho en textos romanos. El asno de oro cuenta la historia de un joven, Lucio, que durante un viaje por la región griega de Tesalia, se hospeda en casa de un hombre cuya esposa es una bruja reconocida y temida por todos sus vecinos. Tras espiar a la hechicera durante la realización de uno de sus rituales observa cómo la mujer se convierte en pájaro gracias a un ungüento.

Pánfila, pájaros voraces y la metamorfósis

Pánfila se había quitado toda la ropa, y estaba sacando de un arcón cerrado unas cuantas cajitas de madera. Abrió una de la que sacó un ungüento con el que se embadurnó toda ella de pies a cabeza con las manos. Luego, mientras decía ciertas palabras dirigiéndose al candil, como hablando con él en secreto, agitó con trémula cadencia los brazos, y a medida que los agitaba suavemente, fueron brotándole suaves plumones primero; luego le crecieron recias plumas, se le endureció la nariz aguileña y se le aceraron las uñas: Pánfila se había convertido en un búho que, lanzando un graznido lastimero, se puso a dar saltos para probarse las fuerzas, y se echó luego a volar de un salto con las alas abiertas .

En otras metamorfosis, esta vez las de Ovidio, encontramos a Dipsas, una anciana bruja que se transforma en ave por las noches, lo cual remite inmediatamente a la striga latina.

Hay unos pájaros voraces, no los que engañaban las fauces de Fineo con los manjares, pero tienen la descendencia de ellos. Tienen la cabeza grande, ojos fijos, picos aptos para la rapiña, las plumas blancas y anzuelos por uñas. Vuelan de noche y atacan a los niños,desamparados por la nodriza, y maltratan sus cuerpos, que desgarran en la cuna. Dicen que desgarran con el pico las vísceras de quien todavía es lactante y tienen las fauces llenas de la sangre que beben. Su nombre es striges; pero la razón de este nombre es que acostumbra a graznar de noche en forma escalofriante. Así pues, tanto si estos pájaros nacen, como si los engendra el encantamiento y son viejas hechiceras que un maleficio marso transforma en pájaros, llegaron a meterse en la habitación de Proca.

Ovidio hablaba de la strix o striga, que podía ser un animal, o bien un ser humano que se transformaba en un ave nocturna, daba espantosos graznidos y raptaba y devoraba a los niños pequeños. Aparece aquí la presencia de la antropofagia, o al menos del robo de sangre y el rapto de niños, motivos que veremos en la bruja hurdana en tiempos actuales.

En idioma italiano la palabra strega significa simplemente «bruja», por lo que no es sinónimo de Shtriga. De forma similar, de acuerdo con la mitología rumana y albanesa, una striga es una especie de bruja-vampiro que se desliza en los cuartos de los pequeños y absorbe su fuerza vital.

Hay varias leyendas acerca de la striga o bruja italiana. Una versión señala que estas mujeres se convierten a ellas mismas en terribles aves rapaces, con enormes garras, cabezas deformes y los pechos llenos de leche venenosa. A los niños pequeños les ofrecen su leche venenosa. 

Las strigas han sido asociadas con lechuzas, aves de brujería cuyas plumas fueron utilizadas para lanzar hechizos mágicos en los mitos clásicos.

En España la palabra estriges la recoge por primera vez Covarrubias al rescatar un dicho castellano para defenderse de las brujas vampiras: 

Brujas estrigas de chipitín boca, 

de esta casa no llevaréis sangre ni gota, 

ni de esta ni de otra,

 ni de siete casas a la redonda, 

ni de siete calles, ni villas, a la redonda.

En Extremadura las brujas hurdanas, que se denominan encorujás, se convierten en puntos de luz para meterse en casas ajenas, pero también en lechuzas, o corujas, de ahí su nombre.

A las encorujás se las acusa de hacer desaparecer indiscriminadamente a los recién nacidos y hasta hoy en día se puede encontrar a vecinos que afirman haber sido testigos de sus extraños secuestros infantiles, bien cuando ellos eran pequeños o bien en sus propios hijos, que aparecieron misteriosamente en lugares inverosímiles después de haber desaparecido de su cuna de manera también imposible. Cosas de brujas, sin duda. 

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