El cementerio de los libros olvidados

“Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez                                                                                  a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados. De La sombra del viento, Carlos R. Zafón.”

 

Un mar de libros se abre ante los ojos, ante los pies. Si se colase el viento por la enorme puerta de la vieja imprenta movería las páginas con el rugido de un oleaje. En mitad del pasillo observo a cuatro generaciones, está a punto de llegar Mario Quintana, escucho decir. El maestro de todo aquello me abraza, abraza a los míos y me adentro en aquello que yo llamo El cementerio de los libros olvidados. 

Rememoro la novela de Zafón, La sombra del viento, avanzo por el sótano, no es la primera vez, lo conozco. Me es imposible concebir tanta literatura reunida, tantos tomos amontonados y elegir unos cuantos. Esta vez me decanto por algún tomo de pensamientos de Unamuno y Fray Luis de León, algunas confesiones de un preso en dominios nazis y por supuesto, la antología del anfitrión, el genial poeta y editor Luis Felipe Comendador. 

Les había hecho una promesa que se afanaba en cumplir y cada día veía más complicado

Conocí al poeta personalmente en un encuentro literario. Sabía de su obra y hacía poco me habían regalado un libreto de poemas sobre el Tour de Francia. Me acerqué a aquel tipo señorial, extraño y alto que dibujaba y escribía con plumilla sobre un libro de hojas limpias: un hombre de otro tiempo. Se levantó, me dedicó algunos libros y le espeté: Quiero reeditar su libro sobre el Tour, acabo de empezar pero lo quiero. Es tuyo, dijo el tipo. 

Y hasta hoy. Del Cementerio de libros olvidados conservo viejas cámaras fotográficas, un tomo enorme de 1884 sobre ilustración y mi vieja bicicleta de carreras Alpigiano. Recuerdo aquella tarde en la que recorrí los 200km que me separan hasta Béjar bajo una tormenta atroz, aupado por la ilusión de un niño: qué emoción infantil, tener mi bicicleta de carreras. Noté a Luis extraño, taciturno. Acababa de llegar de Perú, de convivir con los niños para los que van destinados todos los ingresos del Cementerio (SBQ solidario es el verdadero nombre de la asociación). Les había hecho una promesa que se afanaba en cumplir y cada día veía más complicado.

Se aproximaba la Navidad y había prometido una bicicleta para cada niño. Me hice con la flaca de los ochenta y sirvió para que uno de aquellos niños tuviera la suya propia a 8000km de distancia.

Claro que tuvieron todas sus bicicletas, pero de ello hace casi un año y su labor no cesa. Rosita sigue necesitando su tratamiento para poder caminar, Melqui un plato caliente, sus papás los preciosos carritos polleros que SBQ financia y permiten vivir a una familia entera realizando comida callejera en las esquinas de la ciudad.

Es robusto, pesado y no cabe duda, es autentico

Lo sigo por las dependencias y le pregunto por un viejo casco militar. Acompáñame. No puedo dejar de emocionarme al verlo, Solo te puedo decir que es del bloque del este, de 1950 aproximadamente. Lo pone sobre mis manos, es robusto, pesado y no cabe duda, es autentico. Lo dejo a un lado sin que deje de rondar mi mente. 

No puedo irme sin él, por supuesto. Aunque debo investigar a fondo sobre el origen, tras las primeras lecturas, no cabe duda que es un casco soviético debido a su estrella roja pintada en el frente, aunque la ausencia de la hoz y el martillo, el tamaño de la estrella y la forma del casco, además de su interior, me hacen sospechar que es NE44 de finales de los 40 o principios de los 50 de origen eslavo. 

A menudo los soviéticos reutilizaban cascos alemanes pintando una cruz roja en su frontal. 

Finalmente acaba en mi pequeño museo, junto al Fez marroquí, mis miles de sellos o alguna pieza funeraria y no confesable con más de dos mil años de antigüedad.

La vieja imprenta

El lugar es una delicia donde lo más inverosímil puede pasar desapercibido a unos ojos ávidos de no perderse nada. Pasan desapercibidas las antiguas máquinas de impresión Heidelberg, aunque quedan menos, la crisis no ha pasado por alto Béjar, un pueblo precioso pero cada día en una decadencia más honda y muy lejos de su pasado textil. En otro tiempo la imprenta era un hervidero de trabajadores troquelando anaqueles, libros y cartelería. 

Durante la guerra civil Béjar se vio beneficiada de caer en la zona mal llamada nacional, ya que su competencia en la manufacturación textil residía en zona republicana. 
 

VIDEO DE LA VISITA

Salimos al fresco, el frío aún no ha caído como debe sobre Béjar y nos permite tomar algo en la preciosa plaza del pueblo. Tuve que huir del mundo literario, Luis, le digo, me hacía daño. Ese mundo que defiende una pureza literaria que no existe, donde no puedes confesar que tan útil es para la comunidad lectora Pérez Reverte como Gil de Biedma, sin salvar las distancias, cada uno en su engranaje. Pero indirectamente no va ha dejarme que huya y hablamos sobre ello, sobre proyectos en común y por separado. En él redescubro siempre las razones por las que edito libros. Te ha dado el libro porque se reconoce en tí, a tu edad, me dijeron en su día.

Pero no, yo jamás podré ser una persona con un corazón tan grande, aunque de mayor quiero reconocerme en alguien como él.

 

Pd1: Podéis seguir a SBQ en redes sociales, cada día tendréis libros y antigüedades que además de fomentar vuestra nostalgia dará felicidad a una familia en Perú. Luis se desvive de forma altruista por ellos. Si queréis visitar la imprenta pregunten a SBQ o aquí mismo. Cada sábado se realiza un imponente mercadillo solidario. 
 
Pd2: No dudes en suscribirte a La Selva Dentro y optar a los cursos y guías que voy a regalarte cada mes y recibir nuestra newsletter. Recuerda que todas las compras que realices a través de nuestros enlaces nos permiten seguir escribiendo en la Selva.
 
Pd3: Y tú también puedes cumplir tu sueño de publicar un libro. Ponte en contacto conmigo y lo hablamos. 
 

 

POST ESTRELLA

INFILTRADO EN UNA BASE AEREA MILITAR

COMO CONSEGUI SER FELIZ Y TU TAMBIEN PUEDES SERLO

 

Si te ha sido de utilidad mi post comparte y suscríbete a La Selva Dentro. Te lo pongo sencillo, te dejo el enlace. Tal vez te envíen un mensaje al email o a la carpeta de no deseados. Si tienes problema escríbeme. Recibirás guías de viajes y personales totalmente gratuitas cada vez que quieras. Espero que mis consejos te sirvan y hagamos feedback sobre ello. Dejar un comentario sale muy barato casi gratis, solamente gastarás tres minutitos. 

Fotografías y texto de Mario Quintana. Queda terminantemente prohibida su copia, apropiación y uso sin el debido permiso del autor y LaSelvaDentro. Los productos comprados a través de los enlaces de La Selva Dentro, en su mayoría, pueden revertir un pequeño porcentaje a la propia web. Por supuesto, gracias.

0 comments on “El cementerio de los libros olvidadosAdd yours →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *